Estudiar como todo, es cuestión de práctica. Muchos años en el sector formativo nos hacen conocer algunos trucos para estudiar más rápido y mejor

Estudiar más horas no siempre significa aprender más. La clave está en saber cómo estudiar de forma eficaz, organizar correctamente el tiempo y utilizar técnicas que faciliten la comprensión y la memoria.

Como ocurre con cualquier habilidad, aprender a estudiar también requiere práctica. Después de muchos años dedicados al sector formativo e impartiendo cursos y titulaciones, en Formación Universitaria sabemos que existen determinadas estrategias que pueden ayudarte a aprovechar mucho mejor cada sesión de estudio.

Si te cuesta concentrarte, tienes la sensación de olvidar rápidamente lo que has estudiado o todavía no has encontrado un método que funcione contigo, toma nota. A continuación encontrarás 12 trucos para estudiar más rápido y mejor que puedes empezar a aplicar desde hoy.

¿Cómo estudiar mejor y aprovechar el tiempo?

Antes de comenzar, es importante tener clara una idea: no existe un único método de estudio válido para todo el mundo. Algunas personas aprenden mejor mediante esquemas, otras necesitan explicar los contenidos en voz alta y otras obtienen mejores resultados practicando con preguntas.

Por eso, lo recomendable es probar diferentes técnicas hasta encontrar aquellas que mejor se adapten a tu forma de aprender.

1. Haz una primera lectura completa del tema

Antes de memorizar conceptos o comenzar a subrayar, realiza una lectura general de todo el contenido.

El objetivo de esta primera lectura no es memorizar, sino comprender:

  • De qué trata el tema.
  • Cuáles son sus apartados principales.
  • Qué conceptos aparecen con mayor frecuencia.
  • Cómo se relacionan unas ideas con otras.

Tener una visión global facilita que posteriormente puedas organizar la información y distinguir lo verdaderamente importante.

Consejo: evita detenerte demasiado en los conceptos difíciles durante esta primera lectura. Márcalos y vuelve a ellos después.

2. Subraya únicamente las ideas importantes

Uno de los errores más habituales al estudiar consiste en subrayarlo prácticamente todo. Si todo parece importante, el subrayado deja de cumplir su función.

Identifica conceptos clave, definiciones, fechas, procesos, fórmulas o ideas que permitan comprender el resto del contenido.

Una buena pregunta que puedes hacerte es:

“Si tuviera que explicar este tema utilizando solamente cinco ideas, ¿cuáles elegiría?”

Probablemente esas sean las ideas que merece la pena destacar.

3. Haz un resumen y sintetiza la información

Después de comprender el tema, intenta resumirlo utilizando únicamente la información esencial.

No se trata de copiar párrafos del material de estudio, sino de procesar la información y reorganizarla.

Puedes utilizar:

  • Resúmenes.
  • Esquemas.
  • Mapas conceptuales.
  • Listas de conceptos.
  • Tablas comparativas.
  • Líneas temporales.

El formato dependerá del contenido que estés estudiando.

Un buen resumen debe permitirte repasar un tema completo en mucho menos tiempo que leyendo nuevamente todo el material original.

4. Estudia utilizando tus propias palabras

Leer una definición diez veces no significa necesariamente haberla comprendido.

Una estrategia mucho más útil consiste en intentar explicar el concepto con tus propias palabras.

Después de estudiar un apartado, cierra los apuntes y pregúntate:

“¿Sería capaz de explicar esto de manera sencilla sin mirar el material?”

Si puedes hacerlo, probablemente hayas comprendido la idea. Si necesitas consultar continuamente los apuntes, todavía tendrás que trabajar un poco más ese contenido.

Eso sí: en determinadas materias existen conceptos técnicos, fórmulas, nombres o definiciones que sí necesitan aprenderse con precisión.

5. Utiliza colores para organizar la materia

Los colores pueden ayudarte a identificar rápidamente diferentes tipos de información, siempre que los utilices con criterio.

Por ejemplo:

  • Un color para conceptos principales.
  • Otro para definiciones.
  • Otro para fechas o datos importantes.
  • Otro para ejemplos.
  • Otro para información que necesitas repasar.

Evita utilizar demasiados colores. El objetivo es organizar visualmente la información, no convertir los apuntes en una distracción.

6. Practica tu memoria con flashcards

Las flashcards o tarjetas de estudio son especialmente útiles para memorizar conceptos concretos.

En una cara puedes escribir una pregunta, palabra o concepto y, en la otra, su respuesta o explicación.

Por ejemplo:

Pregunta: ¿Qué significa X?

Respuesta: Definición del concepto.

La clave está en intentar responder antes de mirar la solución.

Puedes crear tarjetas físicas o utilizar herramientas digitales. Además, puedes separar aquellas que ya dominas de las que necesitas seguir repasando.

7. Hazte preguntas sobre lo que estás estudiando

En lugar de limitarte a releer el contenido, convierte tus apuntes en preguntas.

Por ejemplo:

  • ¿Qué significa este concepto?
  • ¿Cuáles son sus principales características?
  • ¿En qué se diferencia de otro?
  • ¿Cuáles son las etapas de este proceso?
  • ¿Qué ocurriría si cambiara determinada condición?

Intentar recuperar la información sin consultar los apuntes obliga a tu cerebro a realizar un esfuerzo mayor que la simple lectura.

Además, te permite descubrir rápidamente qué partes dominas y cuáles necesitas volver a estudiar.

8. Explica lo que has aprendido a otra persona

Una de las mejores formas de comprobar si realmente entiendes algo es intentar explicárselo a otra persona.

Puedes hacerlo con un compañero, un amigo, un familiar o incluso imaginando que tienes delante a alguien que nunca ha estudiado esa materia.

Intenta explicar el contenido:

  1. Sin leer tus apuntes.
  2. Utilizando palabras sencillas.
  3. Añadiendo algún ejemplo.
  4. Siguiendo un orden lógico.

Cuando tengas dificultades para explicar una parte concreta, habrás encontrado un punto que probablemente necesites repasar.

Y si no tienes a nadie disponible, no hay problema: explicarlo en voz alta para ti mismo también puede ayudarte a detectar lagunas.

9. Relaciona los nuevos conocimientos con cosas que ya sabes

Nuestro cerebro recuerda mejor la información cuando encuentra conexiones.

En lugar de aprender conceptos completamente aislados, intenta relacionarlos con:

  • Conocimientos anteriores.
  • Experiencias personales.
  • Situaciones profesionales.
  • Ejemplos de la vida cotidiana.
  • Otros temas que estés estudiando.

Cuantas más conexiones puedas establecer alrededor de una idea, más fácil será recuperarla posteriormente.

También puedes utilizar ejemplos, analogías o pequeñas historias para recordar conceptos especialmente complejos.

10. Planifica tus tiempos de estudio

Una buena organización puede marcar una enorme diferencia.

Antes de sentarte a estudiar, establece:

  • Qué tema vas a estudiar.
  • Qué objetivo quieres completar.
  • Cuánto tiempo dedicarás a la tarea.
  • Cuándo realizarás un descanso.

Evita objetivos demasiado generales como “esta tarde voy a estudiar”.

Resulta mucho más útil concretar:

“De 17:00 a 17:45 voy a estudiar el tema 3 y después intentaré responder diez preguntas sin consultar los apuntes”.

De esta forma puedes medir mucho mejor tu progreso.

11. Estudia en bloques y realiza descansos

Pasar muchas horas seguidas delante de los apuntes no garantiza una mayor productividad.

Después de un determinado tiempo, es normal que disminuya la atención. Por eso puede resultar útil dividir el estudio en bloques de concentración acompañados de pequeños descansos.

Durante cada bloque:

  • Elimina las distracciones.
  • Concéntrate en una única tarea.
  • Evita consultar constantemente el teléfono.
  • Define previamente qué quieres completar.

Después, descansa unos minutos antes de comenzar el siguiente bloque.

Experimenta con la duración hasta descubrir qué ritmo te permite mantener mejor la concentración.

12. No estudies todo únicamente el día anterior

Concentrar todo el estudio justo antes de un examen puede ayudarte a recordar determinada información durante unas horas, pero no es la mejor estrategia si quieres consolidar conocimientos.

Siempre que sea posible, distribuye el estudio durante varios días y reserva tiempo para repasar contenidos anteriores.

Puedes organizar los repasos, por ejemplo:

  • Después de terminar un tema.
  • Al día siguiente.
  • Varios días después.
  • Antes de realizar una prueba o examen.

El objetivo es volver periódicamente sobre aquello que has aprendido en lugar de dejar que pase demasiado tiempo sin recuperarlo.

Cómo concentrarse mejor para estudiar

Las técnicas de estudio funcionan mucho mejor cuando el entorno facilita la concentración.

Busca, siempre que sea posible, un espacio:

  • Ordenado.
  • Bien iluminado.
  • Con una temperatura agradable.
  • Alejado de ruidos y distracciones.
  • Con todo el material necesario a mano.

También es recomendable alejar el teléfono móvil durante los períodos de concentración o desactivar aquellas notificaciones que puedan interrumpirte.

Cada interrupción aparentemente pequeña puede hacer que pierdas el hilo de lo que estabas estudiando.

La importancia del descanso y la alimentación

Para estudiar mejor no solamente debes prestar atención a los apuntes. Tu estado físico también influye en tu capacidad para mantener la atención y afrontar una jornada de estudio.

Procura mantener unos hábitos saludables:

  • Descansa las horas suficientes.
  • Mantente correctamente hidratado.
  • Sigue una alimentación equilibrada.
  • Realiza pausas durante las sesiones largas.
  • Incorpora algo de actividad física a tu rutina.
  • Evita convertir las noches sin dormir en una estrategia habitual de estudio.

Especialmente antes de un examen, sacrificar sistemáticamente el descanso para conseguir unas horas adicionales de estudio puede terminar siendo contraproducente.

Errores habituales al estudiar que deberías evitar

Además de incorporar nuevas técnicas, conviene revisar algunos hábitos que pueden estar haciendo que tu estudio sea menos eficiente.

Entre los errores más frecuentes encontramos:

Releer continuamente sin comprobar lo aprendido.
La sensación de familiaridad con un texto puede confundirse con haberlo aprendido.

Intentar memorizar sin comprender.
Entender la lógica de un contenido suele facilitar mucho su posterior recuerdo.

Estudiar con constantes interrupciones.
Mensajes, redes sociales y notificaciones pueden romper repetidamente tu concentración.

No planificar.
Empezar sin saber qué quieres conseguir puede provocar que dediques demasiado tiempo a tareas poco importantes.

No repasar.
Estudiar algo una única vez aumenta las posibilidades de olvidarlo.

Dejarlo todo para el último momento.
Además de aumentar el estrés, limita las posibilidades de detectar dudas y corregirlas a tiempo.

¿Cuál es la mejor técnica para estudiar?

La mejor técnica de estudio será aquella que consiga que pases de leer pasivamente a trabajar activamente con la información.

Una combinación sencilla podría ser:

  1. Realiza una primera lectura.
  2. Identifica las ideas principales.
  3. Crea un esquema o resumen.
  4. Formula preguntas.
  5. Intenta responderlas sin consultar tus apuntes.
  6. Explica el tema con tus propias palabras.
  7. Repasa periódicamente aquello que más te cuesta.

No tienes que utilizar todas las técnicas al mismo tiempo. Prueba diferentes métodos, comprueba cuáles te ayudan realmente a recordar y comprender mejor y crea progresivamente tu propio sistema de estudio.

Preguntas frecuentes sobre cómo estudiar mejor

¿Cómo puedo estudiar más rápido?

Estudiar más rápido no consiste simplemente en leer a mayor velocidad. Para aprovechar mejor el tiempo, comienza estableciendo objetivos concretos, identifica las ideas principales, utiliza esquemas y comprueba lo aprendido mediante preguntas en lugar de releer continuamente el contenido.

¿Cómo puedo memorizar mejor lo que estudio?

Relacionar conceptos, utilizar flashcards, formular preguntas y realizar repasos periódicos puede ayudarte a trabajar activamente con la información. Comprender previamente el contenido también suele facilitar su memorización.

¿Es mejor estudiar muchas horas seguidas o hacer descansos?

Mantener períodos prolongados de concentración puede resultar difícil. Dividir el estudio en bloques y realizar pequeños descansos puede ayudarte a recuperar la atención. La duración ideal dependerá de tu capacidad de concentración y del tipo de tarea.

¿Qué hago si me cuesta concentrarme?

Empieza eliminando distracciones, alejando el teléfono móvil, preparando todo el material antes de comenzar y estableciendo un objetivo concreto para cada sesión. Dividir una tarea grande en pequeños objetivos también puede hacer que resulte más manejable.

¿Cómo saber si realmente he aprendido un tema?

Haz una prueba sencilla: cierra tus apuntes e intenta explicar el contenido con tus propias palabras. También puedes formular preguntas sobre el tema o realizar ejercicios. Aquello que no puedas recuperar sin consultar el material te indica qué necesitas repasar.

Estudiar mejor también se aprende

Encontrar un buen método de estudio puede requerir cierto tiempo y experimentación. No todas las técnicas funcionan igual para todas las personas ni para todas las materias.

Lo importante es analizar qué métodos te ayudan realmente a comprender, recordar y aplicar los conocimientos, y convertirlos progresivamente en hábitos.

Y recuerda que estudiar de manera eficiente también implica saber organizarse, descansar adecuadamente y mantener unos hábitos saludables.

Si quieres seguir aprovechando tu tiempo para continuar formándote, puedes consultar nuestras titulaciones y cursos y descubrir diferentes opciones para seguir avanzando en tu formación.

También puedes consultar nuestros consejos para estudiar y aprovechar mejor el tiempo libre.